India vive una fiebre del oro: quiere convertirse en una potencia económica mundial. Para los empresarios occidentales, se perfila como una alternativa a China. Pero ¿qué tan sostenible es el actual auge?
"Somos una potencia nuclear y espacial. Pero India también quiere ser una potencia económica", dice un ex embajador del país. Los signos parecen indicar un crecimiento claro. En India hay un ambiente de fiebre del oro. Los empresarios y multimillonarios en India están entusiasmados. Con un masivo programa estatal de estímulo económico para infraestructura, el primer ministro Narendra Modi quiere hacer realidad su visión y lograr que la economía de India sea competitiva. Así, el programa estatal "National Infrastructure Pipeline" (Programa Nacional de Infraestructura) alcanzó un volumen total de alrededor de 1,4 billones de dólares en noviembre. Según la agencia de desarrollo económico Germany Trade & Invest, esto incluyó unos 9.000 proyectos individuales. Además, Modi quiere atraer inversores extranjeros y destinar un 11% más de dinero para la infraestructura de su país. Según Germany Trade & Invest, están previstos 134 mil millones de dólares para el año 2024/2025.
En la situación geopolítica actual, para Occidente India aparece como un socio económico interesante, una posible alternativa a China. Sin embargo, voces críticas moderan el entusiasmo por India. Economistas, tanto nacionales como internacionales, señalan una devastadora desigualdad en el país y una educación deficiente. Además, faltan millones de empleos para la creciente y joven población.
El documental da voz a ambos bandos, ofreciendo una visión general de la situación, dando espacio tanto a la euforia como a la crítica. También aborda las preguntas: ¿Logrará India liberarse de las ataduras de una larga historia colonial y convertirse en un socio confiable para Occidente?