Una tarde cálida junto al río, el aire inmóvil, y de pronto un roce apenas perceptible en el cuello. Lo espantas sin mirar y lo olvidas. Una hora después, bajo la piel arde una gota caliente que pica, y en los dedos te queda una mancha de tu propia sangre. Acabas de encontrarte con la mosca negra, y ni siquiera notaste el momento en que te robó.
Mosca, mosquita, gnus, picadura de mosca negra, por qué pica la mosca negra, mosca de río, simúlidos y ceguera de los ríos: en este episodio desmontamos con calma a un insecto minúsculo al que quizá nunca oigas, ...
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