Liberland es un país que oficialmente no existe. Un país que promete impuestos voluntarios y un estado mínimo. Es una utopía libertaria que cada vez atrae a más seguidores en todo el mundo.
Después de la guerra de Yugoslavia, la frontera entre Serbia y Croacia a lo largo del Danubio quedó sin resolver. Vit Jedlička, un expolítico checo, aprovechó esto y proclamó en 2015 la "República Libre de Liberland" en un terreno de siete kilómetros cuadrados. A nivel internacional, Liberland no es reconocido, y su presidente no puede pisar el suelo de su propia república. Croacia considera la fundación de Liberland como un ataque a su integridad territorial.
El documental sigue a Samuela Davidova, influencer, entusiasta de las criptomonedas y portavoz de Liberland, y a su presidente, Vit Jedlička, quienes se mueven entre dos mundos opuestos. Por un lado, viajan a Dubái, una ciudad de lujo y punto de encuentro para las élites entusiastas de las criptomonedas, donde buscan atraer inversores y nuevos ciudadanos. Por otro lado, visitan el "Ark Village", el campamento base de la comunidad de Liberland en territorio serbio, donde celebran el décimo aniversario de Liberland. Como actividad principal, tienen planeada una excursión en barco hacia las orillas de Liberland.
Liberland es una meritocracia: los impuestos son voluntarios, pero quienes más invierten, tienen más derecho a opinar. El experimento de Liberland parece curioso, pero plantea preguntas serias: las criptomonedas y las redes descentralizadas están socavando las fronteras nacionales tradicionales, y las ideas de libre mercado están ganando influencia. Están surgiendo estructuras paralelas, y los críticos las ven como una amenaza para la democracia.