Las autoridades colombianas están preocupadas por la situación en las cárceles, en especial, por su alarmante hacinamiento. Por décadas, el sistema se enfocó en encerrar, sin caminos reales a la reinserción. Los reclusos sobreviven entre las extorsiones y la violencia en espacios muy reducidos. ¿Qué hacer cuando la cárcel representa un confinamiento sin horizonte? La respuesta parece estar en un lugar donde se apuesta por la rehabilitación, y la esperanza se cultiva con las manos en la tierra.