Purdue ganó miles de millones con OxyContin y desató una carrera. Decenas de farmacéuticas se lanzaron al mercado. Entre ellas, Insys, que vendía fentanilo, cincuenta veces más potente que la heroína.
Cualquier medio era válida para obtener ganancias: desde strippers que seducían a médicos, sobornos, fraudes de seguros, hasta aumentos masivos de dosis sin consentimiento de los pacientes. Algunos no sobrevivieron.
En Florida, empresarios sin escrúpulos abrieron clínicas del dolor que resultaron ser "fábricas de pastillas” (pill mills): centros legales ...
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