Según las estadísticas, en torno al 2% de la población mundial tiene unas capacidades mentales extraordinarias. En España la cifra de superdotados es de medio millón de ciudadanos.
En contra de lo que pueda parecer, las altas capacidades no implican éxito académico, ni profesional, ni personal. Muy al contrario, si esa excepcionalidad no es reconocida y no se le da la respuesta necesaria, puede ser origen de una gran infelicidad y de trastornos de distinta índole.
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