Las mafias nigerianas de tráfico de personas a Europa incluyen un nuevo elemento que ha agarrado desprevenidas a las policías de los países donde operan: la realización de tiros mágicos para coaccionar a las víctimas de explotación sexual, a las que prostituyen para ganar dinero. El caso Kulvis, con 150 detenidos en al menos 7 países, intenta poner fin a este negocio que trata a las mujeres como ganado. Pero no es fácil que las víctimas colaboren: el miedo a la maldición las atenaza.
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