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Lectura de la apología (III) - cap 13 (Sócrates y Platón)

¿Qué es eso a lo que llamamos dignidad? No es tan fácil saberlo. Se trata, en realidad, de uno de los hilos conductores que recorren toda la Historia de la Filosofía: “por algún motivo”, la frase es de Kant, “las personas se niegan a perder, por amor a la vida, aquello que hace a la vida digna de ser vivida”. Pues bien, este es el tema que introduce Sócrates al final de su discurso ante la asamblea de los atenienses. En este capítulo, vamos a terminar nuestra lectura de la Apología, aprovechando, de este modo, para relacionar lo que dice Sócrates (en este diálogo de Platón) con el hilo conductor de la Crítica de la razón práctica de Kant, y ya de paso, con lo que fue el esquema más elemental de las películas del oeste que tanto se produjeron en Hollywood, con guionistas y directores que fueron, algunos de ellos, impresionantes (como por ejemplo John Ford, sobre quien dejamos un artículo magnífico de Santiago Alba Rico en esta misma descripción).

Lectura de la apología (II) - cap 12 (Sócrates y Platón)

Seguimos en este capítulo 12 leyendo la Apología de Sócrates, para asistir al momento en el que es considerado culpable y seguidamente condenado a muerte. Es la mejor manera de entender el tipo de inquietud política que introducía Sócrates en la ciudad, la mejor radiografía del conflicto que siempre ha existido entre la política y la filosofía. Sócrates va a explicar por qué nunca “se ha medido en política”, actuando más bien de forma “privada”, como un “idiota”. La razón es muy clara: si lo hubiera hecho, le habrían matado mucho antes. Tras esta explicación, la Asamblea vota si es inocente o culpable. Es condenado culpable por una diferencia de 30 votos de 500. Sin embargo, tras su segundo discurso, votarán por la pena de muerte muchas más personas que las que le consideraron culpable. No fue un “malentendido”, quizás aquí radica el problema político de la filosofía. ¿Por qué es tan peligrosa políticamente la filosofía?

Lectura de la apología (I) - cap 11 (Sócrates y Platón)

¿Por qué se enemistaron tanto con Sócrates? ¿Por qué es tan irritante para un pueblo verse obligado a “razonar”? Iniciamos en este capítulo una lectura de la Apología, es decir, del discurso de Sócrates ante el Tribunal, transcrito por Platón. El propio Sócrates nos cuenta por qué comenzó una investigación por las calles de Atenas, buscando a una persona que, además de parecer sabia, lo fuera de verdad. Primero, habló con los políticos, y se ganó su enemistad. Luego, habló con los poetas, y también se enemistaron con él. Como ejemplo de ello, haremos también en este capítulo un repaso del diálogo Ión, en el que Platón nos cuenta la conversación entre Sócrates y un poeta. Así podremos confirmar muchas de las cosas que hemos afirmado en los capítulos anteriores.

Sócrates en el S. XXI - cap 10 (Sócrates y Platón)

¿Qué ocurriría en la actualidad si Sócrates moderara un debate electoral? ¿Y si fuera el presidente de las Cortes y moderara los diálogos parlamentarios? En definitiva, ¿qué haríamos nosotros con Sócrates? ¿Estamos muy seguros de que no le condenaríamos a muerte, aunque para ello tuviéramos que anular la Constitución? No es lo que indica un somero repaso del siglo XX y de lo que llevamos de XXI. En este capítulo vamos a hacer un experimento imaginario, para comprender la gravedad del asunto.

Azotar a Sócrates (¿Qué es razonar?) - cap 9 (Sócrates y Platón)

Hemos resumido “el proyecto político de la Ilustración” en el intento de un pueblo capaz de razonar, un pueblo que se somete a un imperativo de coherencia constitucional. Pero ¿qué entendemos por razón, qué entendemos por coherencia? Para entenderlo, vamos a repasar un diálogo de Platón: el Gorgias. En la tercera parte del diálogo vemos a un malhumorado político, Calicles, furioso porque Sócrates pregunta estupideces e interrumpe los discursos con tonterías. Interrogado por Sócrates, Calicles acaba diciendo cosas que no quiere decir. No es Sócrates quien dice que “es mejor sufrir injusticia que cometerla” (él solo pregunta), el problema es que es él, Calicles, que piensa enteramente lo contrario, quien no tiene más remedio que decirlo, porque Sócrates le obliga a ser coherente con lo que ha dicho previamente. Es como si Sócrates le dijera: eres tú Calicles, no yo, quien está defendiendo que es mejor sufrir injusticia que cometerla. Pues bien, esta es la clave del proyecto político que heredó la Ilustración. La Instituciones republicanas obligan al pueblo a decir cosas que no quiere decir. Le obligan a ser coherente, a “civilizarse”. Este es el secreto “socrático” de la democracia constitucional: el proyecto político de la Ilustración. Calicles se marcha muy ofendido amenazando de muerte a Sócrates. ¿Y nuestras democracias constitucionales? ¿Nosotros condenaríamos a muerte a Sócrates?

¿Eran Sócrates y Platón enemigos de la democracia? - cap 8 (Sócrates y Platón)

Si seguimos reflexionando sobre el significado del “Rey Filósofo” que defienden Sócrates y Platón, nos podemos llevar algunas sorpresas. Una frase de Platón es recogida por los jacobinos y plasmada en la Constitución: quien usurpe el lugar de las leyes debe ser ajusticiado por los ciudadanos libres. Es la idea central de la Ilustración: “que no gobiernen los hombres, que gobiernen las leyes”. Este imperativo político se continúa, en realidad, en nuestro modelo de democracia, que nunca es una democracia sin más, sino que tiene que ser una democracia “en estado de derecho”, bajo el imperativo de la ley. Lejos de ser los enemigos de la democracia, Sócrates y Platón inspiran así nuestra idea misma de una democracia constitucional, vertebrada por la división de poderes. Todo lo contrario de lo que se suele decir sobre ellos.

El texto citado es "Quien esclavice las leyes entregándolas al poder de los hombres, quien haga que la ciudad se someta a una camarilla, quien emplee la violencia para conseguir todo eso y quien despierte la revolución infringiendo la legalidad, debe ser declarado, naturalmente, como el enemigo más peligroso de toda la ciudad" (Leyes, IX).

El Rey Filósofo: ¿Un disparate? - cap 7 (Sócrates y Platón)

Sócrates y Platón se enfrentaron a los poetas. Pero más aún que un modelo político que pasaba a través de la poesía, la música y la danza, temían y se enfrentaron al modelo político que se anunciaba tras la escritura. La escritura, mantuvieron, es un enemigo de la razón. El mundo de la escritura amenazaba con convertirse en un mundo de tiranos locos y caprichosos, pedantes y presuntuosos. Un horizonte aún más criminal que el horizonte del Rey Poeta. Es frente a estas dos posibilidades que defienden el modelo del Rey Filósofo. Este modelo pone la argumentación y la contrargumentación en el poder legislativo. En este sentido es lo que nosotros llamamos Imperio de la Ley o Estado de Derecho. Es lo que nosotros decimos ser, no desde luego lo que somos, ya que en nuestras democracias, el poder no lo tiene el Parlamento, sino, obviamente, los poderes económicos.

Sócrates y Platón contra el Rey Poeta: cap 6 (Sócrates y Platón)

Los griegos inventaron un especie de bomba atómica que cambió la historia de la humanidad: la escritura alfabética (o consonántica) que permitió al pueblo aprender a leer y a escribir. Esto generó una crisis política de primer orden: el pueblo empezó a poder recordar sus leyes sin cantar ni bailar, al margen del imperio de los poetas. Ahora se podía recordar escribiendo. Pero, con ello, surgió una tercera forma de hacer memoria, la que defienden Sócrates y Platón. Razonar, deducir, es una forma de “recuerdo” que es como si recordara “una vida anterior”. No es que estén defendiendo la inmortalidad del alma, como se suele decir. Están reflexionando sobre lo que son las matemáticas. Y también sobre lo que va a ser la “ontología”, el estudio del ser del ente. En todo caso, nos encontramos así con un campo de batalla a tres bandas: poetas, sofistas y filósofos.

¿Por qué conocer es recordar?: cap 5 (Sócrates y Platón)

Ya sabemos que hay dos maneras de hacer memoria, una a través del verso y el canto, y la otra, a través de la escritura. Pero Sócrates y Platón no simpatizan con ninguna de las dos. ¿Qué forma de memoria proponen? En el Menón, Sócrates cita unos versos de Píndaro: conocer es “recordar una vida anterior”. ¿Es que quiere defender que el alma es inmortal? No, lo que quiere es hacer comprender que hay una forma de memoria que no pasa por la poesía ni por la escritura. Y esta forma de memoria, a la que llamaremos “razonar”, es la que van a defender los filósofos. La metáfora de una “vida anterior” nos hace pensar en una suerte de “anterioridad” que no es cronológica, sino, podríamos decir, “ontológica”. Es la anterioridad del “ser” respecto del ente. Este extraño “a priori” es el tema mismo del que se va a ocupar la historia de la filosofía.

¿Dividió Platón el mundo en dos?: cap 4 (Sócrates y Platón)

Homero no sólo era un poeta. Era la Enciclopedia tribal del mundo griego, en él se condensaban las líneas maestras de la legislación y del sistema educativo. Ahora podemos entender mejor por qué Sócrates y Platón veían ahí graves peligros para la república. Y también podemos comprender la importancia que le dan a los agujeros de las flautas. ¿Quiénes son, en realidad, Aquiles o Ulises cuando sus hazañas se cuentan sin el acompañamiento de las flautas, los ritmos y el verso? Ahora empezamos a entender lo que podríamos llamar el “cortocircuito platónico”. Se trata de que “lo interesante” no se limite a ser “lo que ha interesado”, sino lo que “en sí mismo” es interesante, lo “interesante en sí”: lo que es en sí mismo Verdadero, Justo o Bello. Es por este camino por el que hay que entender la famosa “división del mundo en dos”. No es que Platón fuera esquizofrénico. Es que no estaba dispuesto a que Aquiles, pese a ser un verdadero canalla, te pareciera una especie de Brad Pitt. ¿Esto es dividir el mundo en dos? Habrá que pensar en ello… pero ante todo es separar dos puntos de vista, uno en el que Aquiles es un héroe y otro en el que es un hijo de puta.