Hace 90 años, el golpe contra la Segunda República Española dio paso a la dictadura de Franco. Hoy, el partido de extrema derecha Vox impulsa una renovada idealización de aquel régimen entre jóvenes y mayores.
La democracia española, construida tras la muerte de Franco en 1975 sobre la base de una ley de amnistía, aprobada en 1977, nunca juzgó los crímenes cometidos durante el régimen franquista. Las víctimas continúan exigiendo justicia y reparación. Hoy conviven dos relatos enfrentados: uno sustentado en el deber de la memoría y en la búsqueda de la verdad histórica; el otro, en la nostalgia de un supuesto orden perdido. El Gobierno de izquierda y la oposición de derechas y extrema derecha parecen irreconciliables en cuanto a la cuestión de los desaparecidos y del legado del franquismo.
En medio esta polarización política, algunos jóvenes muestran una creciente añoranza por el orden impuesto durante la dictadura franquista. Los populistas de derecha han sabido capitalizar ese sentimiento para cuestionar la democracia. El principal beneficiario es el partido de extrema derecha Vox, cuya influencia sobre los votantes aumenta.