Tras la segunda guerra mundial, miles de niños nacieron de soldados alemanes y madres de territorios ocupados. Muchos de ellos fueron considerados presa fácil.
70 años después, los “niños de la guerra” noruegos rompen el silencio y comparten sus conmovedoras historias. Reflexionan sobre los abusos que sufrieron por ser portadores de los “genes nazis” y la discriminación sistemática a la que fueron sometidos, siendo rechazados tanto por sus comunidades como por su propio gobierno.
Como testigos que aún padecen abusos, hablan de su profundo deseo de generar un cambio positivo y proteger el futuro de los niños nacidos de la guerra en la actualidad.