Con sus ojos almendrados y sus imponentes pómulos, la reina Nefertiti se ha convertido en un símbolo de la belleza femenina. Su célebre busto es una de las imágenes más icónicas del mundo, una auténtica reliquia que cada año atrae a 500.000 visitantes al Museo de Pérgamo en Berlín.
Pero, ¿hemos sido engañados? El historiador suizo Henri Stierlin ha dedicado los últimos 25 años a investigar a Nefertiti y sostiene que el famoso busto, supuestamente descubierto por Ludwig Borchardt en 1912, es en realidad una falsificación.
Según Stierlin, lejos de tratarse de una estatua de 3.400 años de antigüedad que representa a una reina egipcia, la escultura fue encargada por el propio Borchardt y modelada a imagen de su esposa. ¿Tiene razón? ¿Cómo se explica el asombroso estado de conservación del busto en comparación con otras piezas de la misma época?