En las décadas de 1970 y 1980, cientos, posiblemente miles, de hombres, mujeres y niños fueron secuestrados por el Servicio Secreto de Corea del Norte, por orden de Kim Jong-Il. La mayoría de estas víctimas provenían de Japón y Corea del Sur, pero se cree que ciudadanos de al menos otros 11 países, incluidos Tailandia, Rumanía, Holanda y Francia, también fueron capturados. Algunos fueron secuestrados para enseñar a los espías norcoreanos su idioma y cultura, de modo que pudieran integrarse más fácilmente en países extranjeros. Otras fueron llevadas para servir como esposas de desertores estadounidenses o de oficiales del ejército norcoreano. El destino de la mayoría de estos rehenes sigue siendo desconocido. Algunos permanecieron cautivos durante 40 años antes de ser liberados. Otros murieron o fueron asesinados en cautiverio. Sin embargo, es posible que algunos aún estén vivos y retenidos contra su voluntad. Investigamos el fenómeno de los secuestrados por Corea del Norte.