El 3 de julio de 2006, un tren del metro de Valencia descarriló a gran velocidad, causando la muerte de 43 personas y dejando a decenas más heridas. Apenas unos días después, la ciudad se preparaba para recibir al Papa Benedicto XVI, y el incidente fue rápidamente cerrado por las autoridades, que lo atribuyeron a un simple error humano. Sin embargo, no se realizó una investigación técnica completa, ni se tomaron medidas sobre los sistemas de seguridad que podrían haber evitado la tragedia.
Un pequeño grupo de familiares de las víctimas, encabezado por ...
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